domingo, 4 de noviembre de 2012

ANÁLISIS DEL CLÁSICO DEL ASTILLERO



Cinco a cero en un Clásico del Astillero todos piensan que no hay mucho que comentar, pero en el fondo si hay que hacer puntualizaciones del partido, a pesar de la apabullante derrota que se llevó Emelec a manos de Barcelona.

Festejo de Barcelona tras goleada (Toma de TV)
El partido se inició con un Emelec agresivo, presionante, de mucho ímpetu, y de buen juego, que es lo más importante en este deporte; ya en tres minutos, se dieron tres acciones claras de gol en área amarilla que pudieron terminar en gol. Se veía un Emelec claro para los pases, buscando su juego por las bandas y teniendo con las luces encendidas a Marcos Mondaini y Enner Valencia, lo que le daba mayor claridad a sus avances. A Barcelona se lo veía lento, abrumado por la presión y juego del azul y teniendo a los pelotazos como su única opción de salida.

En ese momento, el mejor de Emelec en el partido ya que superaba ampliamente a su rival y le había generado siete situaciones para anotar, llegó un “patadón” del “diablo Mondaini” a Perlaza, defensa de Barcelona, para la expulsión del delantero millonario a los 19 minutos. Esta situación del jugador menos en cancha que empezó a tener el Bombillo, hizo que Barcelona empiece a disponer de la pelota mayor tiempo y que empiecen a aparecer los Díaz y los Arroyo, fundamentales en el juego amarillo; al contrario Emelec se descontroló y perdió todo el orden que tenía.

A partir del minuto treinta, todo fue de Barcelona, distribuyendo bien la pelota y acercándose de a poco a la portería azul, ya con muchas libertades en sus jugadores desequilibrantes: Damián Díaz y Michael Arroyo. Minuto 38: marca el primer gol Barcelona, el detonante final para un Emelec que no aseguraba ningún pase y tampoco marcaba bien. El 2x0 llegó casi cerrando la primera parte tras un error en la salida del portero azul, Cristian Arana. Para el segundo tiempo, El Bombillo salió dispuesto a descontarlo rápido, pero desde el primer minuto de este periodo, se notó un marcado bajón en el estado de ánimo de los azules a la hora de buscar su cometido.

Barcelona se topó con un equipo sin alma, sin ganas, y sin orden en el verde pasto del Monumental. Los toreros le dieron un baile literalmente a Emelec, los superaban muy fácilmente porque ya no había respuesta de los contrarios, supieron aprovechar a una defensa azul que se planteó muy adelante en el segundo tiempo y al descontrol del rival que provocó gran cantidad de espacios. Así vinieron el tercer, cuarto y quinto gol, un equipo despierto y sin piedad (Barcelona) contra otro que bajó los brazos tras el segundo tanto en contra y peor con los goles que vinieron después (Emelec). Los últimos veinte minutos del encuentro (ya cinco a cero) fueron de trámite, de bajar las revoluciones por parte de los canarios esperando que el árbitro pite el final.

Toda la mesa servida para que Barcelona quede campeón, sí, pero le faltan siete fechas y tendrá que seguir por la misma ruta (ganando). A los emelecistas, a levantarse rápido, porque si a los amarillos les quedan siete juegos por disputar, a los azules les quedan ocho y tendrán que tratar de ganarlos todos y meterle mucha fe para tratar de estar en la final...

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